Hoy nos hemos ido hasta Australia, en concreto a Melbourne, para conocer de cerca los detalles de uno de los edificios más llamativos del momento y primer edificio de oficinas del país, con cero emisiones de dióxido de carbono y capaz de generar su propia energía y agua: el Edificio Pixel.
Este edificio de oficinas de 840m2 y desarrollado en 2010 por el equipo de arquitectos Studio505, recibió una calificación de 105 puntos en el certificado otorgado por el Green Building Council de Australia. Ningún edificio había logrado hasta esa fecha tan alta puntuación en los Green Star australianos. Además, el edificio se presentó a la certificación americana LEED y la británica Breeman, obteniendo de nuevo para ambas la máxima clasificación del momento. Se convirtió así en el primer edificio del mundo en conseguir las tres certificaciones y con la máxima puntuación en todas; algo que no había conseguido ningún edificio hasta esa fecha.
Analicemos qué hace al edificio Pixel, merecedor de tales notas en sus certificaciones.
Lo más llamativo para los que se encuentran con el edificio Pixel, al llegar al número 205 de la calle Queensberry, es su colorida fachada, con paneles fabricados con materiales reciclados traslúcidos, que recubren la estructura del edificio y que permiten el paso de la luz solar.
Esta capa arquitectónica que recubre la estructura del edificio, funciona como una fachada ventilada sobre los paneles de vidrio, instalados en la estructura de hormigón del edificio. Estos paneles de vidrio de doble capa, sirven como aislante térmico sin obstruir el paso de los rayos solares, y atrapa el calor en la cámara interna, que luego se disipa a través de las paredes.
La iluminación y la ventilación natural son dos requisitos fundamentales para minimizar la necesidad energética de los edificios y esta fachada que se adapta a las necesidades de cada momento, ayuda mucho a ser más eficiente. La fachada de píxeles incluye además una tecnología de ventanas inteligentes, que hace que se abran de forma automática en las noches frías para permitir que el aire de la noche entre en el edificio y refresque la estructura.
Dejando a un lado el diseño, con defensores y detractores, pero que no deja a nadie indiferente, veamos qué hace tan especial el interior del edificio Píxel.
Parte de la energía del edificio es suministrada por las turbinas eólicas de eje vertical y los paneles solares instalados en el techo del edificio, lo que supone que gran parte de la electricidad, procede de fuentes de energía renovables.
Otro de los elementos interesantes del edificio, es el sistema de recolección del agua de la lluvia para su posterior reutilización. También en el techo del edificio se encuentra una cubierta vegetal, en la que se han instalado los elementos de recogida del agua de la lluvia y de filtrado, para posibilitar su uso en los baños y sistemas de refrigeración de todo el edificio. La instalación de agua potable sí está enganchada con el sistema de agua de la ciudad.
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El Edificio Pixel lleva al mínimo las emisiones de CO2
El edificio Píxel cuenta también con un diseño capaz de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono, con sistemas de inodoro al vacío, persianas fijas con dispositivos de sombreado y con el aparcamiento para vehículos justo e imprescindible. Esto pretende servir de estímulo para fomentar el uso de otros medios de transporte, evitando así la contaminación producida por las emisiones de los coches.
Pues bien, como puedes comprobar, diseño vanguardista aparte, estamos ante otra maravilla de la eficiencia energética, que nos hace creer en los edificios e instalaciones eficientes y que velen por la sostenibilidad de nuestro planeta.
Anímate a dejarnos tus comentarios sobre el edificio Píxel y tu opinión sobre la construcción eficiente de edificios.
¡Te esperamos!









